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‘Blanc’ de Maria Roch

Maria Roch (Barcelona, ​​1985) da el salto a la moda nupcial. Y lo hace con ‘Blanc’, un proyecto que representa una continuación de su esencia minimalista y atemporal con trajes polivalentes de siluetas fluidas que no olvidan ningún detalle. Un cambio de dirección que llega en una época de madurez de la diseñadora catalana, que después de apostar por la internacionalización, busca otras fórmulas para mantener su espacio. Un nuevo lienzo en blanco para pintar a su gusto.

[Entrevista publicada en Oci.cat, suplemento de ocio y tendencias de 20M]

Maria Roch: “No soy partidaria de los artificios”

‘Blanc’ representa un nuevo comienzo.

Exactamente. Es un segundo inicio y es a la vez el origen de mi marca.

Un proyecto simbólico teniendo en cuenta que nunca utilizas el blanco en tus diseños…

El blanco simboliza el origen, la suma de los colores, es el color que asociamos a la pureza y la pulcritud. Yo me centro más en lo que significa la incorporación de este “no color” en mis colecciones, hasta ahora monocromáticas.

¿Y qué significa?

Ahora mismo necesitaba incorporar un cambio y me apetecía quedarme con el crudo del tejido. Hasta ahora, los tejidos naturales que compraba para diseñar cada pieza pasaban un proceso de teñido para conseguir el color que buscaba. Ahora, con este proyecto me salto este procedimiento y mantengo la pureza del tejido original.

¿’Blanc’ es sólo una línea para novias?

Es una colección que se centra en la moda nupcial desde mi punto de vista, pero también quiero abrazar otros públicos porque me encontraba que muchas clientas me lo pedían. Creo que cualquier mujer puede vestir de blanco y no necesariamente tiene que ser una novia.

¿Cómo es la novia Maria Roch?

La novia que busco es una persona natural y un punto despreocupada, que quiere ir cómoda y femenina sin demasiado artificios. No soy nada partidaria de los vestidos tipo pastel, las “disfraces” de princesa ni las ensaimadas en la cabeza. Ya sabes de qué tipo de novia te hablo -sonríe-.

Me hago una idea…

Yo intento plasmar la personalidad de la novia y le doy simplemente el toque nupcial. Y esto, a veces cuesta porque en las bodas tendemos a vestir de forma más exagerada. Dejamos de ser nosotros mismos en cierto modo.

¿Cómo podemos apreciar el detalle?

Mis vestidos de novia mantienen el minimalismo que plasmo en la ropa. Líneas puras, siluetas muy fluidas y pequeños detalles que se aprecian en los bordados, la pedrería o los botones. Todo esto lo hago a mano, pero la esencia es la fluidez. Además, son vestidos bastante versátiles para que puedan también reutilizar en otros momentos. No concibo los vestidos de un solo uso. ¡Hay que ser práctico!

Las novias millennial buscan otra cosa…

Bueno, el prototipo tradicional siempre existirá, pero hay un grueso de novias que buscan vestirse de blanco con vestidos que las muden, pero más informales, que las haga sentir ellas mismas. Yo misma me encontré en este dilema cuando buscaba un vestido de novia que no fuera como un pastel y que me reflejara tal como soy.

Las grandes cadenas de moda low cost ya saben como seducir a las futuras novias.

¡Exacto y es alucinante! Cadenas como Zara o H&M están haciendo trajes de novias por menos de 100 euros. Yo evidentemente tengo precios muy asequibles, pero el hecho a mano y el diseño de autor nunca podrá competir con el low cost con términos de precio.

En esta posición intermedia en la que te mueves, ¿qué puedes ofrecer de diferenciador?

Pues más allá del diseño que te comentaba, ofrezco toda la experiencia de la atención y cuido mucho los pequeños detalles. A las novias las atiendo personalmente, las escucho, las asesoro, los voy a buscar un café o un té, y los ofrezco croissants o un pequeño refrigerio. La clave es crear una atmósfera de calidez y proximidad. También entrego cada vestido con una pequeña sorpresa.

¿Con qué marcas de complementos te asocias para dar el total look de novia?

Con firmas que sean artesanas, trabajen materiales naturales y a poder ser, que sean locales. Me gustan los pendientes de Verbena Madrid, las coronas florales de Lito&Lola, una firma de Ucrania que me hace la ropa interior de tul… Le presto mucha atención a los complementos.

Hace un año anunciaste un salto internacional hacia Londres y Nueva York. ¿Cómo te va el negocio fuera de nuestras fronteras?

Estoy vendiendo muy bien online en estas dos ciudades, pero la fórmula del marketplace no me acaba de encajar porque no hay contacto entre cliente y diseñadores y se me iba mucho dinero con envíos y devoluciones. No me salía a cuenta, la verdad.

¿Qué otros mercados tienes en el punto de mira?

Hacia Suramérica con países como Chile y también en el otro extremo, me gustaría introducirme en los países árabes porque creo que mi firma allí tiene mucho potencial. Si hablamos de mercados más cercanos, mi objetivo es seguir creciendo en Madrid.

¿Sientes que te encuentras en una etapa de madurez como diseñadora?

Completamente. Lo curioso es que me afecta a nivel profesional y también a la clienta que me acompaña. Ya no son todo chicas de 20 años, sino que cada vez más estoy vistiendo a sus madres. La marca va creciendo en paralelo a la edad de su público.

La clave está en encontrar los nichos de mercado. ¿Qué te planteas en un futuro no muy lejano?

Pues no descarto buscar otros públicos como las chicas con más curvas. De hecho, mis vestidos se les pueden poner tranquilamente porque son vaporosos y también había pensado hacer algo para chico, pero de momento es muy incipiente. Ahora las novias son mi centro de atención.

Entrevista: Maria Almenar

Fotos: Iulia Pironea

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