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50 años TOT-HOM

La historia de Tot-Hom la escriben mujeres fuertes e independientes que pertenecen a tres generaciones distintas de una misma familia. Juntas se han inspirado, se han enamorado del oficio y han luchado contra las adversidades de cada etapa para mantener a flote una firma que es sinónimo de buen gusto y saber hacer en Barcelona.

Marta Rota es la impulsora de Tot-Hom, empresa familiar que creó después de recoger el bagaje de su madre, la diseñadora Margarita Jovani. Actualmente, Marta trabaja codo a codo con sus dos hijas, Andrea y Alejandra Osés que mantienen el legado familiar, junto a un equipo de cincuenta personas que hacen funcionar las dos tiendas en Madrid y Barcelona y el taller, el laboratorio creativo de Tot-Hom. Nombres tan distinguidos como Isabel Presley, Carmen Lomana o Judit Mascó son asiduas a la marca, que cuenta con un elenco de clientas que confían, temporada tras temporada, en el criterio y la elegancia atemporal que impregnan las creaciones de esta firma exquisita.

2019 es un año especial para la familia de Tot-Hom: se cumplen 50 años y se prevén varias celebraciones que recuerden la efeméride. De ese inicio que empezó por el amor a la moda que se contagia, se aprende y se transmite entre generaciones, hasta convertirse en un negocio, que aúna tradición y tendencia, con la vista puesta en la internacionalización. Tot- Hom se cimienta en la pasión y esa es su raíz más auténtica. El motor que la guiará también en el futuro. ¡Por muchos años más!

[Entrevista publicada en el Magazine Lifestyle, suplemento de ocio y tendencias de La Razón]

Marta Rota: “Soy una entusiasta de la moda”

Tu madre estaría orgullosa de ver cómo sostienes una firma que une a tres generaciones. ¿Cuándo te diste cuenta de que ibas a seguir el camino de Margarita Jovani?

Mi madre lo ha sido todo para mí, porque me lo ha enseñado todo. Recuerdo mis viajes con mi madre a París, porque ella trabajaba con las casas de alta costura y podía ver en directo muchas de las colecciones. ¡Era la bomba! Recuerdo en especial una colección de Gérard Pipart para Nina Ricci que me emocionó tanto que salí llorando, lo que había visto era espectacular. No sabría decirte cuál fue el momento exacto, porque la moda la he vivido desde siempre y me ha encantado y la he disfrutado muchísimo en todas sus etapas.

Cuéntame alguna anécdota de tus inicios.

Recuerdo en especial mi primera colección y el desfile que hice con el periodista Toni Guerrero. Desfilaban mis amigas, la tienda era muy pequeña y había muchísima gente. Una anécdota que siempre explico es que, en el sitio de vestir a las maniquís, el backstage, no cabían todos los trajes y la portera nos guardaba los vestidos sobrantes en el baño, y entonces cuando tenían que desfilar los trajes de novia, yo subía al cuarto de baño y por la ventana me daba los trajes nupciales y así vestíamos a las modelos. ¡Era todo muy divertido! Juventud, risas y ganas de pasárselo bien. Lo recuerdo como una época de mi vida fantástica.

Esa diversión, nunca hay que perderla.

Nunca. Hay muchas clientas que me han seguido todos estos años porque se emocionan cuando salgo y les gustan las colecciones y también han visto y vivido mi evolución. Incluso hay generaciones que también se han vestido de Tot-Hom: abuelas, madres y, ahora, hijas, unidas por una misma firma. Tampoco he perdido el entusiasmo. Soy una entusiasta de la moda y, cuando hago algo que me gusta, intento hacerlo muy bien y meterme en la piel de cada clienta para saber si estamos transmitiendo estos valores.

Defiendes el sentido romántico de la moda…

Porque fue el que viví en mis inicios y me inspiró. Yo vi la moda cuando era puro romanticismo. Las grandes casas, el saber hacer de los maestros, el arte de los detalles… todo aquel romanticismo que viví se acabó. Ahora es otra cosa. La moda es un negocio, pero como sigo siendo una gran romántica, intento conservar ese saber hacer de antaño a través de los detalles artesanos, los bordados cosidos a mano… Este es el legado que he heredado de mi madre y es el que sigo persiguiendo.

Un buen diseñador, ¿sabe coser?

Creo que es importante que sepa coser, pero lo que es más importante es que tenga las proporciones muy claras. Que sepa qué es lo que le va a sentar bien y mejor a una persona.

¿Cuál es la fórmula del éxito para sobrevivir durante medio siglo?

Trabajo, trabajo y trabajo. Sinceramente, te diré que no hay secretos y la fórmula para tirar adelante es el esfuerzo de cada día. Siempre que hablo de Tot-Hom, hablo de mi gente. Todas las personas que me han seguido, que me han acogido y que han confiado en mí. El éxito de una marca es de todos.

¿Cómo has conseguido recibir ese cariño por parte de la clienta?

Hoy en día, la fidelización no es tan fácil como antes. El otro día entró una chica a la que no conocía y me dijo que, como mis chaquetas no hay otras, que le sentaban de maravilla y que se sentía guapa. Esto es el mejor halago que te pueden hacer. Es la misma clienta que habla bien y que se toma la molestia de hacértelo saber. Es maravilloso que las clientas se sientan guapas, porque pienso que nuestra ropa da seguridad a quien la lleva y esto es importante.

La moda que embellece y empodera. Se introducen en la conversación Andrea y Alejandra, hijas de Marta. Ellas representan la nueva generación que sostiene el negocio familiar. Una evolución. Alejandra, Andrea, ¿qué os motivó para seguir los pasos de vuestra madre?

Andrea: Lo hemos vivido desde la cuna, la empresa ha crecido junto con nosotras y somos un reflejo de ella. ¡Esas ganas y esa pasión se tenían que contagiar! -sonríe-.

Alejandra: La sociedad ha evolucionado y nosotras traducimos estos cambios para rejuvenecer la firma.

¿Cómo os repartís las tareas para que una no se solape con la otra?

Alejandra: Mi hermana y mi madre están en la tienda. Andrea se encarga de las novias y la línea A y yo estoy más en el taller. A nivel de diseño, interactuamos todas aportando ideas y exponiendo los objetivos finales. La verdad es que nos entendemos.

¿Dónde está la línea entre lo familiar y el propio negocio?

Marta: A veces no la hay, pero es un tema de tener mucha paciencia y aprender a respetar el espacio de cada una. Yo me meto un poco en todas partes, pero cada vez la batuta la llevo menos. La idea es que, poco a poco, la vayan llevando Andrea y Alejandra.

Andrea, Alejandra, ¿qué lección habéis aprendido de vuestra madre, Marta? Y tú, Marta, ¿qué te han contagiado tus hijas?

Andrea: La perseverancia y el trabajo duro, aquí no te regalan nada. ¡A mi madre nunca se le acaban las pilas!

Alejandra: Si no sabes dividirte, aprende.

Marta: Yo pienso que la moda es juventud y la juventud son mis hijas. Ellas me renuevan, me enseñan los cambios y las evoluciones y yo les aporto la experiencia.

¿Cuáles son los retos que se plantea Tot-Hom en los próximos años?

Marta: Seguimos apostando por la diversificación de la marca para abarcar todo tipo de públicos y momentos. También tenemos la mente puesta en la exportación, porque vemos que hay un volumen de clientes que nos piden nuestra marca desde fuera en mercados como Japón o los Emiratos Árabes.

¿Qué es para vosotras Tot-Hom? Decid lo primero que se os pase por la cabeza…- contestan casi al unísono-

Marta: ¡Un sinvivir!

Andrea: La vida

Alejandra: Sí, sí… Aquí estamos las 24 horas.

-se ríen juntas en un momento de complicidad-.

Se aprecia buen rollo entre vosotras.

Andrea: Es que, si no fuera así, ¡no sobreviviríamos! -se vuelven a reír-

Entrevista: Maria Almenar

Fotos: Iulia Pironea

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