Decoración

Entrevista Meritxell Ribé

Meritxell Ribé (Lleida, 1977) concibe cada proyecto desde el punto de vista de una unidad completa donde el confort, la estética, la creatividad y la tecnología marcan las máximas de esta reconocida diseñadora de interiores. Dirige junto con Josep Puigdomènech, The Room Studio, uno de los estudios de arquitectura e interiorismo con más proyección de Barcelona que ofrece obras transversales: del plano al acabado final. Hábil, tenaz y polivalente, Ribé demuestra compartir pasión y talento por el diseño, donde cada pequeño detalle suma. A su alrededor todo cuenta, pero nada es imprescindible.

[Entrevista publicada en Oci.cat, el suplemento de ocio y cultura del diario 20 Minutos]

Meritxell Ribé: “Renovar el espíritu de la casa no significa tirarlo todo por la ventana”

Los inicios no acostumbran a ser fáciles. ¿Fue en tu caso?

No. Soy de Lleida y vengo de una familia que tiene un negocio vinculado con la construcción y la arquitectura. Yo no quería continuar su legado porque me interesaba explorar la vertiente más creativa de la profesión y, tras insistir mucho tuve la oportunidad de venir a estudiar a Barcelona y hacer la carrera de interiorismo que es lo que quería hacer realmente. De hecho, nunca me ha sentido atraída por el lado más técnico, pero lo aprendí en un despacho de arquitectura donde trabajaba por las mañanas y estudiaba por las tardes.

Vamos, que no se te cayeron los anillos.

Al principio hacía un poco de todo: desde atender a los comerciales, ayudar en las obras hasta llevar las facturas al gestor, pero me dio una experiencia muy valiosa que me ha servido para estar donde estoy y dirigir mi propio proyecto.

Llevas la sangre emprendedora en las venas.

Tengo una personalidad bastante marcada, soy perfeccionista, exigente y tenía muy claras mis metas y la manera de enfocar mi proyecto. Desde un principio sabía que quería montar mi propio estudio. Y así lo hice.

¿Qué hace un interiorista? Creo que tu profesión todavía genera cierta confusión.

Totalmente de acuerdo. Muchos nos confunden con decoradores de interiores y no somos los que ponemos los cojines y los plaids conjuntados. Para mí, el interiorismo es todo aquello que cuando le das la vuelta a la casa, no cae. Es pensar en la distribución de los espacios, en los materiales de las paredes o las puertas, en la iluminación, en la domótica y las tecnologías que se incorporarán. Finalmente, sí que se podría hacer un trabajo de decoración, pero sería ya a posteriori.

¿Cuáles son las reglas básicas para definir la arquitectura interior?

Cada cliente es diferente y tiene un programa de necesidades personal. Antes de empezar, siempre preguntamos por objetivos, gustos, estilos de vida y presupuesto para hacer un programa personalizado.

¿Cómo integrar la creatividad dentro del programa de necesidades del cliente?

Yo creo que acaba fluyendo. Por ejemplo, me va muy bien escuchar música clásica, concretamente de piano, para estimular la creatividad. Me pongo mis cascos y comienzo a escuchar melodías. Al menos me ayuda a concentrarme y pensar en las soluciones que le puedo dar al cliente.

¿Cómo se identifica tu estilo?

Para hacer un proyecto muy mío, que fluiría casi sin piano, debería ser de estilo mediterráneo, con una combinación de materiales naturales como la madera y donde se aprecien las texturas y los tejidos como el lino y el algodón. Me gusta trabajar sobre algo muy neutro en la base, la estructura y las paredes para ir paulatinamente subiendo el tono si me lo pide el cliente.

¿Qué diferencia un buen diseño de un mal diseño?

La iluminación. Si un proyecto muy bien definido está mal iluminado, te lo cargas.

¿Qué tendencias se perfilan en arquitectura de interiores?

Ahora se apuesta por los materiales naturales y mates. Huimos de los brillos, los materiales vinílicos, los plásticos y buscamos lo ecológico, como la pintura. Es una tendencia que conecta con la concienciación con el medio ambiente y afecta a viviendas, restauración y alojamientos. Con respecto distribución, se piden espacios abiertos con cocinas y comedores integrados donde pase la luz y haya comunicación visual. La zona de la televisión también ha pasado a mejor vida y ahora se lleva la pantalla de cine.

Dicen que, para hacer un cambio de vida, lo primero que hay que hacer es renovar el hogar. ¿Estás de acuerdo?

Totalmente, lo que pasa que renovar el espíritu de la casa no significa tirarlo todo por la ventana. A veces implica cambiar de lugar los muebles de la casa, reubicar los cuadros, tapizar las sillas, cambiar las cortinas, pintar una pared, apostar por bombillas de luz cálida … Siempre digo que hay que mirar el espacio y los objetos en perspectiva y abrir nuevas posibilidades para cambiar. Tendemos a repetir estereotipos y a pensar que las cosas que hay dentro de casa son para siempre.

¿Qué norma rige tu casa?

Ninguna. Es evidente que la iluminación está muy bien estudiada, pero a nivel de mobiliario mezclo y cambio muy a menudo.

¿Tienes sentimiento de apego a los objetos?

No. Ni a los muebles ni a las obras de arte. Esto me permite renovar constantemente cada mes.

¡No me lo creo! Siempre hay algo que guardamos por amor.

Por amor me guardo las pinturas en acrílico de mi hijo pequeño que también le gusta pintar como a mí, y los dibujos y escritos que hace mi hijo mayor, pero no los objetos. Bueno, ahora que lo pienso tengo una lámpara cesta de Miquel Milán o la silla Barcelona de Mies Van Der Rohe en piel blanca y cualquier lámpara del gran diseñador Ingo Maurer.

Esto ya es otra cosa…

Y ahora que lo pienso más: colecciono vajillas artesanas y copas de vino. ¡Tengo todos los armarios llenos! El resto, se va renovando cada mes. Todo está de paso.

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