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Cristóbal Balenciaga, Moda y Patrimonio

Quizás suene algo desfasado hablar de una exposición que se estrenó hace nueve meses en el Museo Cristóbal Balenciaga de Getaria. Nunca se llega a todo y menos cuando uno quiere y donde debe, pero ya que he tenido la oportunidad de visitarla, me gustaría recordar el valor de ‘Cristóbal Balenciaga, Moda y Patrimonio’ en estos últimos días de exhibición.

Moda y Patrimonio’ rinde tributo al legado de uno de los maestros de la aguja españoles: Cristóbal Balenciaga. Y lo hace en su propio museo y cuando se cumplió (en 2018) medio siglo del retiro de este gran modisto de la Alta Costura en 1968. Una muestra que ofrece una gran oportunidad para reflexionar sobre el valor patrimonial y creativo de la obra de Balenciaga a partir del cierre de sus salones, del cese de la actividad en sus talleres en París, Madrid, Barcelona y San Sebastián. Una época que coincidió con las revueltas de mayo del 68 y el incipiente comienzo de la moda democrática con la generalización del diseño prêt-à-porter. La moda cocida a fuego lento dejó atrás sus años dorados.

Este es el punto de partida de ‘Cristóbal Balenciaga, moda y patrimonio’ y refleja el cambio de paradigma, cuando las creaciones del modisto abandonan las calles y los salones, para anidar en los archivos, las galerías y los museos. Estas prendas dejaron de embellecer mujeres para ser admiradas por sí mismas. Renunciaron a las portadas de moda para convertirse en obras de arte accesibles a todos los públicos sin importar clase ni distinción.

“Las creaciones de Balenciaga dejaron de embellecer mujeres para ser admiradas por sí mismas como obras de arte”

Tomando de referencia el año 1968, el museo rastrea las fechas clave del recorrido del célebre modista como sus inicios en 1917 (apertura de su primer atelier en San Sebastián) hasta el cierre de sus casas, para entender su progresión, evolución y revolución creativa. Su obra vinculada a conceptos como consciencia, rigor, perfección o vanguardismo, se evidencia a través de las 80 piezas de indumentaria que se exponen en los 900 m2 de extensión del museo. Acompañan los vestidos, una extensa documentación, bocetos, tejidos y patrones (muchos inéditos para el público) que se muestran en vitrinas semidesnudas cuyos diseños fortalecen el material expuesto. La moda y el interiorismo crean a su vez un potente diálogo.

Y hablando de conversaciones. Más allá de dotar del valor que se merece la obra revolucionaria de este modisto de culto, ‘Cristóbal Balenciaga, moda y patrimonio’ se plantea como un diálogo con la británica Judith Clark, museóloga, comisaria y creadora de exposiciones. Un viaje diferente por los fondos del centro, que se completan con aportaciones de los Archives Balenciaga de París.

Distinción. Un siglo de fotografía de moda

Antes de despedirte del Museo Cristóbal Balenciaga te recomiendo que dediques la última media hora a la exposición ‘Distinción. Un siglo de fotografía de moda’ que cohabita en el mismo espacio. Una amplia selección de fotografías de la Colección del Museu del Disseny de Barcelona, conforma un recorrido cronológico (des del Modernismo hasta la actualidad) que explora la relación entre la fotografía de moda, las vanguardias artísticas y las corrientes de pensamiento que promueven los cambios sociales de cada época, y remite a los dos sentidos (elegancia y diferencia) que confluyen en la palabra distinción.

Las dos exposiciones están abiertas al público hasta el 27 de enero de 2019.

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