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La universitaria Uppsala

Vuelvo a Suecia para instalarme esta vez en Uppsala, la antigua capital del país y un lugar de peregrinación de los vikingos. El motivo: visitar a mi hermana pequeña que está estudiando un máster durante dos años. Un hecho que me da “cierta excusa” para ir y volver al país escandinavo con más frecuencia. Aún así, me sobran motivos para escaparme al norte de Europa y el frío para mí no es ningún hándicap.

En Uppsala di la bienvenida al otoño con la ropa de abrigo que habitualmente nos muestran los escaparates para recordarnos el cambio de temporada. Parcas, jerséis, bufandas… Esas mismas prendas que en Barcelona te pondrías a partir de diciembre, y que no acostumbras a comprar porque con el calor que hace habitualmente en estas fechas se hace ridículo o prácticamente innecesario.

Uppsala es la cuarta ciudad de Suecia, pero es en sí pequeña y en un fin de semana se recorren todos sus atractivos turísticos. Es una localidad joven, dinámica y comercial, un enclave universitario que bulle de bares, tiendas y museos. Por ejemplo, para los estudiantes existen las hermandades donde se impulsan múltiples actividades de socialización. Uno de los monumentos que saltan a la vista de Uppsala es la catedral. ¡Es impresionante! Un edificio de color rojizo por sus ladrillos con dos torres gemelas a modo de agujas que se erigen a 119 metros de altura. Fue construida en el siglo XIII y constituye la iglesia más grande de Escandinavia. Otro de los puntos de interés históricos es la Universidad. Fundada en 1.477 es el recinto académico más antiguo de los países nórdicos y alberga un rico patrimonio histórico y cultural. Destaco la biblioteca de la Universidad Carolina Rediviva que alberga unos cinco millones de libros y una enorme colección de volúmenes medievales. Merece la pena entrar en el esplendoroso edificio principal de estilo neorenacentista construido en 1887 que aún conserva su auditorio original.

En el casco antiguo es imposible perder de vista el castillo, uno de los monumentos más importantes de Uppsala. Es curioso su peculiar color rosado y desde sus jardines se puede contemplar una magnífica panorámica de la ciudad. La zona “verde” de la ciudad la conforman entre otros parques, el Jardín Botánico de Linneo y Stadsträdgården. Por último, mencionar que si os gusta pasear con calma es imprescindible recorrer las dos orillas del río Fyris atravesada por pequeños puentes adornados con plantas y flores.

A los alrededores del río encontraréis cafeterías agradables para practicar la fika, una costumbre sueca que simboliza una pausa para tomar el café, comer pasteles y hablar entre amigos o compañeros. Algunos suecos también desarrollan parte de la jornada laboral en estos establecimientos cálidos y hogareños, a través de sus portátiles, libros y libretas. Una especie de biblioteca, sala de reuniones y bar al mismo tiempo. A título personal os recomiendo la cafetería Café Linné Hörnan y la pastelería Güntherska Hovkonditori & Schweizeri: probé un dulce de limón llamado Katalan. Por la noche, cenamos y tomamos un par de copas en Katalin and All That Jazz donde escuchamos las idas y venidas de los músicos heavies que tocaban en la sala contigua. Me apunto para la próxima visita un restaurante pendiente: Tzatziki. Cocina griega junto al río con terraza y bóvedas medievales en su interior.

Por último, si os apetece ir de shopping por la ciudad a la búsqueda de una original prenda de abrigo o un complemento de diseño local os recomiendo que entréis al centro comercial Rådhuset, situado en un edifico histórico de Stora Torget. Allí encontrarás varios córneres con diseñadores daneses y suecos. Firmas como Becksöndergaard, Custommade, Dagmar, Filippa K, Ganni, Hope, Rodebjer o Stine Goya, para citar algunas de ellas. Y si quieres hacer una pausa, siempre te espera en la planta baja la sorprendente Brasserie Frenchi.

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