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Arquitectura y diseño en Dinamarca

Dinamarca ha llegado como un regalo del cielo en unas vacaciones totalmente improvisadas y mientras escribo estas líneas aún siento una terrible nostalgia de haber dejado atrás este país nórdico tan avanzado a nivel arquitectónico (entre muchas otras disciplinas). Para empezar anoté algunas referencias en mi libreta para luego, ir descubriendo en cada rincón de las principales ciudades danesas alguna sorpresa nueva en forma de edificio, monumento o espacio rehabilitado.

Aviso para navegantes: no soy experta en urbanismo ni arquitectura. De hecho los nombres de los principales estudios daneses los fui aprendiendo en esta ruta estética por las urbes del país. Aún así, si tienes curiosidad por descubrir algunas “maravillas” arquitectónicas te sugiero que anotes algunas imprescindibles. ¿Y sabes qué es lo mejor de todo? Que en cada viaje siempre te aguardan tesoros urbanísticos nuevos porque las ciudades están en constante renovación, especialmente las zonas portuarias, los “ny havns”, donde edificios contemporáneos y transgresores de nueva creación, conviven con barrios históricos creando un mosaico ecléctico de estilos y construcciones, que impactan a primera vista y mantienen cierta armonía. Esta singular mezcla añade belleza a las ciudades. Imprimen carácter.

Copenhague

La capital danesa ha experimentado en los últimos siglos un vaivén arquitectónico que la ha transformado por completo. De hecho, Copenhague ejemplifica a la perfección lo que te explicaba en el anterior párrafo: una ciudad llena de contrastes que muestra orgullosamente ese característico crisol urbanístico donde arquitectos más reconocidos han dejado huella como Arne Jacobsen, Henning Larsen o Jørn Utzon y aún siguen haciéndolo las nuevas generaciones. La ciudad se convierte así en ese “patio de recreo” para que los artistas del hormigón, del cristal y del acero experimenten con sus“locuras” creativas que tanto me chiflan.

El recorrido arquitectónico que hice en Copenhague se centró en explorar en bicicleta las dos orillas del puerto que se extienden a varios kilómetros del centro de norte a sur. En Nordhavn, zona portuaria de nueva rehabilitación se ha construido un barrio residencial de lujo que mantiene la esencia industrial y donde destacan las imponentes Portland Towers, silos de cemento convertidos en modernos edificios de oficinas. Mención a parte merece el edificio Silo diseñado por los arquitectos daneses COBE. El mayor edificio industrial de la zona era un antiguo almacén de cereales de 17 pisos. Hoy se ha convertido en una majestuosa obra residencial esbelta y de fachada exterior angulosa moldeada a partir de la infraestructura anterior. Si buscas una foto original donde se vea el lado norte del estrecho de Øresund y estos dos edificios en toda su magnitud, te recomiendo que subas a la planta superior del parking, situado en el edificio del lado del Silo, donde se ubica un parque infantil y una zona de entrenamiento al aire libre. Todo eso a unos 100 metros de altura con una excelente panorámica del nuevo distrito residencial.

Bajando hacia el sur, en dirección a Sydhaven puedes hacer varias paradas. Para empezar a la Ópera de Copenhague, considerada uno de los mejores ejemplos de arquitectura moderna del mundo. Una obra del arquitecto Henning Larsen que se sitúa enfrente del Palacio de Amalienborg, la residencia de la familia real. Su construcción, no exenta de polémica, se llevó a cabo gracias a la generosidad de un multimillonario dedicado a la industria naval que destinó más de 400 millones de dólares a la construcción del espacio y que puso algunas condiciones en el diseño y su ubicación.

Siguiendo hacia el sur, otra de las paradas imprescindibles es la Royal Danish Library, conocida como The Black Diamond. Un imponente edificio de granito negro con enormes cristaleras brillantes que reflejan el Canal de Christianshavn, diseñado por los arquitectos Schmidt & Hammer Lassen. Aquí te recomiendo que entres también en su interior -ya seas o no una rata de biblioteca- para contemplar desde arriba una magnífica vista de la infraestructura: a mi parecer se asemejaba a una guitarra. Como curiosidad, es una extensión de la Biblioteca Real de Copenhague, la más grande de los países escandinavos y entre sus salas de lecturas y centros dedicados a la música y al teatro, también alberga el Museo Nacional de Fotografía. Un poco más al sur encontrarás el DAC: Danish Architecture Center. El corazón de la arquitectura, el diseño y la cultura urbana danesa. Justo a su lado, también me sorprendió la sede central del SEB Banks, con sus cristaleras verdes y azules.

Ya en pleno distrito de Sydhaven el edificio que más me atrae son los dos edificios fusionados que conforman el Gemini Residence situados en Island Brygge y construidos sobre dos antiguos silos. Lo que de verdad me impresiona es su interior de hormigón blanco de líneas minimalistas y formas geométricas en blanco y negro. La primera vez que fui hace dos años, un vecino nos dejó entrar para contemplar su interior en lo que parece una nave espacial futurista. Esta vez, nos denegaron la entrada: es un espacio privado sólo para los residentes del edificio y supongo que están hartos que vengan los #architecturelovers a hacer fotos del interior de su casa. Subiendo el Canal de Christianshavn, encontrarás también Cirkelbroen. Un puente peatonal que pueden recorrer en bicicleta con cinco plataformas circulares de diferentes tamaños con su propio mástil en una curiosa infraestructura que se asemeja a un barco en el muelle como referencia de la historia del transporte marítimo en Copenhague.

Acabo la ruta (la puedes hacer en 2-3 días tranquilamente) con algunos otros puntos más de referencia. Me encantó el edificio circular del Tietgenkollegiet, una residencia de estudiantes situada en el distrito Ørestad ideada por los arquitectos Lundgaard & Tranberg. De hecho, todo este barrio de nueva creación que conecta la capital con el aeropuerto tiene joyas arquitectónicas dignas de ver. Destaco por ejemplo el complejo Mountain Dwellings creado por BIG Architects. Un magnífico bloque de viviendas escalonado con una ladera de hormigón cubierta de terrazas y jardines donde lo urbano y lo natural se integran a la perfección. Rumbo hacia la playa, al lado del pueblo de Kastrup hay una perla arquitectónica para los bañistas más osados: Kastrup Sea Bath. Una infraestructura circular de madera situada dentro del estrecho de Øresund a pocos metros de la orilla cuyas instalaciones ofrecen vestuarios con duchas, guarda-ropa y lo más divertido: dos trampolines de 3 y 5 metros para que practiques tus dotes de acróbata en el mar. Yo me tiré del trampolín más alto y decirte que me saltó el corazón del susto. Durante el salto, se me escapó un chillido ensordecedor fruto de la euforia y del miedo que dejó patentado mi presencia entre los discretos bañistas nórdicos.

Por último, en el multicultural distrito de Nørrebro merece la pena visitar Superkilen. Un parque urbano que fusiona arquitectura, paisajismo y arte de más de media milla de extensión que expresa las distintas nacionalidades que conviven en el barrio a través de sus objetos y mobiliario urbano: máquinas de gimnasia de las playas de California, sistemas de drenaje de las aguas de Israel, palmeras de China, carteles luminosos de Rusia, una media luna en referencia al mundo árabe… Todos ellos acompañados de una leyenda explicativa en danés y en el idioma de origen. Un enclave urbano que expresa de forma contemporánea la idea de jardín universal.

En materia de diseño, te recomiendo que visites el Design Museum of Denmark con una muestra representativa dedicada al diseño danés del siglo XX que incluye moda, mobiliario, diseño gráfico, cartelería y productos revolucionarios. También hay un capítulo dedicado a los nuevos creadores que despuntan en el nuevo milenio. Por último, destaco la exhibición permanente The Danish Chair an International Affair. La silla como el elemento simbólico del diseño danés que refleja la humanidad.

Helsingør

La ciudad portuaria más importante del noreste de la isla de Zelanda es para mi una de las más interesantes y merece la visita al menos de un día. Más allá de sus atractivos turísticos como la visita del Castillo de Hamlet (Kronborg) o las playas que conforman la Rivera Danesa, quiero destacar el Museo Marítimo de Dinamarca como infraestructura contemporánea que se integra con el puerto en lo que era antes el muelle principal. A simple vista parece un museo subterráneo integrado dentro de un dique con sus paredes de hormigón del viejo muelle de aspecto envejecido y una larga escalinata blanca como una de sus vías de acceso. Las galerías se distribuyen debajo de la tierra y la pieza central de la exhibición queda al aire libre de forma abierta a todos los visitantes. EL museo rinde homenaje a la tradición naval del país tanto en sus exhibiciones como en la forma misma del edificio que sigue la silueta de una nave. Una infraestructura ideada por Big Architects. A sus alrededores, te recomiendo entrar en la biblioteca pública y dar un paseo por el muelle hasta llegar a sus dos coloridos faros: uno verde fluorescente y otro naranja chillón que custodian la entrada de la ciudad al tráfico de ferrys que cada día conectan Helsingør con Helsingborg (Suecia) a través del estrecho de Øresund.

Odense

No te voy a engañar: la capital de la isla de Fionia es la que menos me gustó del viaje. La verdad es que me decepcionó teniendo en cuenta todo lo que ya había visto y poco me ofreció más allá de la casa natal y del museo dedicado a Hans Christian Andersen, ciudadano ilustre de la ciudad del cual todo el turismo gira alrededor de explotar su histórica figura como poeta y escritor de cuentos infantiles. Al célebre compositor Carl Nielsen, también oriundo de la ciudad lo tienen como eterno segundón. A nivel de infraestructuras me dirigí al puerto para contemplar las nuevas construcciones que han transformado la antigua zona industrial en un barrio residencial que mantiene el espíritu portuario de antaño. Destacar la construcción de una gran plaza de madera en la entrada con dos propósitos: para relajarse y para practicar deporte con instalaciones de uso público. Allí también se encuentra la piscina pública envuelta de edificios muy instagrameables.

VEJLE

De camino a Aarhus nos detuvimos a Vejle para contemplar en directo el nuevo edificio de moda: The Wave. Una obra escultural de Henning Larsen Architects, que atesora varios galardones de arquitectura, que me impresionó por su característica forma que emula exactamente las crestas de varias olas. El edificio residencial de nueve plantas consta de un centenar de apartamentos de lujo que se sitúan entre la bahía de Skyttenhusbugten y el fiordo de Vejle ofreciendo espectaculares vistas al mar y la ciudad de forma respetuosa con el entorno y desafiando su insólita ubicación.

AARHUS

La segunda ciudad más grande de Dinamarca, situada en la costa oriental de la península de Jutlandia fue una de las gratas sorpresas del viaje. Como Capital de la Cultura en 2008, en Aarhus hay que ir (sí, es una obligación) a ARoS Aarhus Kunstmuseum. Uno de los centros culturales dedicados al arte contemporáneo más importantes del norte de Europa y un hotspot de la ruta danesa “Local Ways to Global Art”. Lo reconocerás a simple vista porque la parte superior de su edificio rectangular se corona con una infraestructura circular de 150 metros de longitud que ofrece una vista panorámica de la ciudad a través de los colores del arcoíris. Se trata de ‘Your Rainbow Panorama’ elaborado por Studio Olafur Eliasson. A lo largo de la pasarela puedes ver una visión insólita de Aarhus a través de los cristales de color que engloban todo el espectro cromático. Un proyecto simbólico con carga introspectiva porque a través de los reflejos te ves a ti mismo interactuando con la ciudad que tienes a tus pies. Una mirada personal y colorista para contemplar el urbanismo de Aarhus. Más allá de la pasarela arcoíris, te recomiendo que dediques un par de horas a contemplar las distintas salas del museo llenas de exposiciones itinerantes: algunos trabajos de los maestros del pop-art como Andy Warhol y Roy Lichtenstein, visiones críticas sobre la sociedad de consumo, esculturas contemporáneas y el famoso niño gigante que está de cuclillas del escultor australiano Ron Mueck.

Bajando hacia la zona portuaria de Aarhus te recomiendo entrar en Dokk 1, otra biblioteca pública de referencia en Dinamarca que ocupa el antiguo edificio del muelle principal y forma parte del proyecto de rehabilitación de la zona portuaria. Una infraestructura sostenible a nivel de diseño y de consumo energético que se integra dentro de la nueva fachada marítima de la ciudad. Como curiosidad: si accedes al parking de la planta baja puedes ver en su techo una maqueta invertida de una ciudad futurista.

Y por último, siguiendo el carril bici del puerto te recomiendo que te dirijas al distrito de nueva creación situado en el borde costero del puerto donde se están construyendo otros edificios residenciales de estructuras geométricas que dan vida a las zonas degradadas de la costa industrial. El más curioso es el complejo The Iceberg, un proyecto conjunto de los arquitectos CEBRA, JDS, Louis Paillard Architects, SeARCH. Como su nombre indica, se inspira en grandes bloques de hielo a través de estructuras puntiagudas que se cortan con líneas irregulares en un espectacular trabajo de geometría donde no hay ningún edificio ni apartamento igual. The Iceberg se encuentra en una extraordinaria ubicación con espectaculares vistas hacia la bahía de Aarhus. A su lado, un nuevo complejo se empieza a alzar en lo que se perfila la torre residencial más alta del país. Aún quedan un par de años para ver esta nueva maravilla arquitectónica. Esperaré pacientemente…

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