Foodie, Gastronomía, Recomendados

Secret Foodie Society

Ya hace tiempo que las cenas clandestinas crean tendencia porque, más allá de la exclusividad y del componente gastronómico que aportan, siempre juega a favor el ansioso factor sorpresa. El comensal nunca sabe que le aguarda en estas experiencias efímeras y esa es precisamente la gracia. Ahora el creativo equipo de la BCN Foodie Guide le da una vuelta de tuerca al concepto con las Secret Foodie Society.

En esta sociedad secreta se rinde culto a los 5 elementos de la naturaleza (fuego, aire, agua, tierra y éter), a través de la gastronomía con jóvenes promesas de la escena gastronómica barcelonesa que muestran a los asistentes su arte en los fogones en escenarios sorprendentes de la ciudad, que no se desvelan hasta el último momento.

Aunque la fórmula embrionaria surgió en 2015, BCN Foodie Guide ha dado en el clavo con esta reinvención con estos cinco “anzuelos” tematizados que dan mucho juego y jugo en la cocina. Los participantes de esta edición son Marc Santamaria y Raquel Blasco, de Casa Xica que se inspiraron en las fermentaciones y encurtidos, para dar vida a AIRE (12 de abril); la propuesta acuática, dulce y salada de Víctor García de Plata Bistró para AGUA (24 de mayo); las brasas y el humo reinan en FUEGO, bajo las órdenes de Laila Bazahm, de Hawker45. Laura Veraguas, estandarte de la cocina verde con conciencia, firma los platos con sabor a TIERRA (27 de septiembre) Por último, cierra el ciclo el quinto elemento, el más volátil, el ÉTER (8 de Noviembre), que representa todos los elementos juntos, de la mano de Miky Manrubia de Chingón y Pol García, el chef creador de las experiencias pop up Pop Secret, punteras en Shanghái.

Todas las cenas se maridan con productos de los patrocinadores: cervezas Alhambra, vinos Gramona y agua Solán de Cabras. Esta iniciativa también cuenta con el apoyo de la revista Time Out donde el comensal puede comprar cada entrada en edición limitada.

Río, delta y mar

La cena tematizada con el elemento AGUA tuvo lugar en el espacio de gastronomía creativa ROC35 en Poblenou. Resguardando la puerta se encontraba un impertérrito Sir James Apicius, el maestro de ceremonias encargado de conducir la velada descubriendo a su paso algunas incógnitas de la cena clandestina, entre ellos la contraseña de entrada que me inventé descaradamente y que, evidentemente no coló. Pasada la puerta principal, un túnel de bolas de plástico marcaba el camino a seguir para acceder al espacio donde las mesas bien ornamentadas con elementos marinos naturales esperaban a los comensales.

El chef Víctor García, “master and commander” del sorprendente Plata Bistró fue el encargado de lidiar con el reto creativo con su habitual desparpajo en el micrófono y su destreza en la cocina, que se caracteriza por los alimentos de proximidad en platos llenos de sabor que buscan esa naturalidad y sencillez que nos recuerdan a las viandas de toda la vida. Víctor tiene ese punto hogareño que lo hace único. En este caso, la inspiración era la fluidez, la armonía y el equilibrio del agua. Un elemento vital para nuestra existencia. Víctor García se centró en el ciclo del agua que va dejando vida allá por donde pasa: desde el nacimiento de los ríos, a su desembocadura al mar y al mar en sí mismo. “Hablamos de la vida y de la muerte en un proceso que se retroalimenta”, detalla el chef de Plata Bistró.

El chef Víctor García del sorprendente Plata Bistró lidió con el reto creativo de la cena AGUA

Así, en la terraza nos sirvieron tres aperitivos vinculados con el RÍO: la tosta de trucha ahumada, cerezas y salicornia; el DELTA representada por una anguila con kabayaki mediterránea y el MAR a través de un boquerón marinado en cítricos. Precisamente estos tres conceptos articulaban la propuesta gastronómica dentro de la tematización acuática.

Una vez dentro del espacio y ya sentados, se sirvieron los platos principales no sin antes “brindar” con el agua de Solán de Cabras. El primero fue un salmón con acedera con ensalada de hierbas de río, en un homenaje a los hermanos Troisgros, continuadores del movimiento culinario francés Nouvelle Cuisine. El segundo un riquísimo arroz del Delta del Ebro con pato y anguila, y el tercero corvina a la brasa con una sabrosa bullabesa. En los postres, Víctor García nos aguardó una sorpresa: sandía de playa que combinaba el agua dulce de la propia fruta con agua de mar. “Es un homenaje a mi infancia: como tenía siempre las manos saladas del agua, la sandía me sabía así”, recuerda Víctor. Y como guindilla final: cerezas, albaricoques y albahaca que me dejó un aromático sabor de boca.

Escribe un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.