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Inúu, actitud Wellness

No hace falta esperar las vacaciones de turno para poder disfrutar de las pequeñas escapadas de fin de semana. Y más si el plan que se avecina es una invitación a la calma y el bienestar en un centro wellness. Dos conceptos que, en mis jornadas ajetreadas, brillan por su ausencia.

Despedí el invierno en Andorra en Inúu, el espacio para adultos de Caldea ubicado al lado de las instalaciones del popular centro termal. Su concepto Wellness Attitude está pensado para abrazar el lujo a través de un recinto exclusivo de tres plantas donde se encuentran los baños de aguas termales y los tratamientos especializados con profesionales que están al servicio del cliente, sin ser invasivos. Las instalaciones están impecables, su distribución es racional y me gustó que en el baño femenino hubiera hasta planchas para el pelo.

Lo primero que me sorprendió, al menos el día que fui, es la relativa calma que hay por las mañanas en la zona de las piscinas. Digo relativa porque el silencio es imposible conseguirlo con otras personas alrededor y por la tarde empieza “la movida”. Cuando los esquiadores están en plena actividad, el centro acoge los que han renegado de la montaña y han preferido disfrutar del paisaje nevado desde el confort de un baño templado. Al igual que en Caldea, las aguas afloran a 70° C y son especiales por sus propiedades porque son ricas en azufre, minerales, sódicas y untuosas como el plancton termal. Su uso produce en el cuerpo efectos antialérgicos, sanadores y descongestionantes. Evidentemente, las aguas de las piscinas se encuentran a 32ºC y consigues relajarte si encuentras ese espacio codiciado en el que solo estás tú y tu pareja. Los baños se dividen en tres lagunas en forma de cascadas y ofrecen asientos de agua, cuellos de cisne y chorros con diferentes presiones que proporcionan masajes en la parte del cuerpo que deseas.

Si no sois excesivamente frioleros, os recomiendo la piscina exterior donde aprecias el contraste térmico – en mi caso de 30 grados de diferencia-. Un consejo: una vez fuera no dudes en acceder al jacuzzi que se encuentra en una pequeña terraza situada en un piso superior. Allí sí que encuentras ese momento de paz entre los ventanales que te muestran la belleza natural de las montañas que rodean Andorra La Vella.

Tratamientos exclusivos con acento asiático

Uno de los puntos fuertes de Inúu son las experiencias personalizadas donde te recomiendan las actividades y los tratamientos más idóneos para el bienestar integral según tus necesidades. En total, el centro destina más de 2.000 m2 distribuido en 16 cabinas agrupados en cuatro zonas temáticas: hidrotermal, oriental, emociones y belleza.

Decidí experimentar uno de los masajes orientales que ofrecen de origen tailandés, japonés e hindú. Una demanda en auge cada vez más habitual en el universo wellness para alcanzar el Zen sin viajar a Asia. Me decanté por el shiatsu o digitopuntura. Una terapia manual originaria de Japón donde el terapeuta aplica presión localizada sobre distintos puntos del cuerpo. El masaje lo dio Érica que me trató con suma profesionalidad y delicadeza. Cuando uno experimenta algo nuevo siempre está a la expectativa y Érica supo guiarme en todo momento y contestar las distintas inquietudes que me iban surgiendo, aunque es mejor estar en silencio para conseguir un resultado 100% placentero. Cuando por fin me dejé llevar liberé las tensiones de la semana y alguna que otra lágrima. Os confieso que nunca antes había llorado en un masaje. Una prueba que mi cuerpo y mi mente se estaban alineando para alcanzar un estado de plenitud.

Acabé la jornada con un tratamiento facial efecto lifting de 90 minutos. Un masaje cosmético multisensorial, con productos de Natura Bissé, que actúa desde las capas más profundas de la piel para regenerarla, hidratarla y darle firmeza. Aunque el rostro sea el protagonista, se acompaña la experiencia con un masaje en los brazos, manos, piernas y pies. Cuando volví a mirarme en el espejo noté una mejora del tono y la luminosidad de la piel que lucía más fresca.

Por último, y después de embobarme en la enorme pecera de especies multicolor que separa dos de las plantas de Inúu -cuando uno está relajado el tiempo discurre a otro ritmo-, comimos en el restaurante asiático Siam Shiki, donde una segunda pecera con animales igual de exóticos nos acompañó durante la degustación de los platos japoneses.

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