Gastronomía, Lifestyle

The Dom Pérignon Lodge

En febrero, el lujo más exclusivo se encuentra a dos mil metros de altura. En medio de un mar de nieve, rodeado por los picos abruptos de los Pirineos y decorado con las instalaciones de esquí de Baqueira Beret se halla el espacio efímero de Dom Pérignon. Una nueva experiencia insólita que impulsa una de las mejores firmas de champagne del mundo para el deleite del turismo de alto standing de la estación de esquí aranesa.

El espacio Dom Pérignon Lodge sólo está abierto durante 10 días (del 15 al 25 de Febrero) y se sitúa en medio de las pistas de esquí. La oferta gastronómica y las actividades varían en función de la franja horaria. Durante el día, el protagonista es un lounge vip abierto al público que se accede desde pistas y permite disfrutar de un entorno privilegiado en la terraza de Dom Pérignon. Las copas de este champagne premium se maridan con los snacks creados especialmente por el chef Ramón Freixa que atesora con dos estrellas Michelin y tres Soles Repsol. La música de un DJ Live sesión acaba de crear un ambiente après-ski de primera.

Por la noche, las antorchas del exterior iluminan el recinto e invitan a aventurarse al interior del Lodge donde se halla la auténtica aventura en un festín para el paladar de unos pocos afortunados que tienen la oportunidad de vivirlo. Como a esa hora las pistas están cerradas, se accede a través de trineos con perros que recogen a los comensales en el parking del Pla de Beret y los trasladan hasta la entrada de la carpa donde les aguardan múltiples sorpresas.

En primera persona

La semana pasada tuve el placer de vivir la experiencia nocturna del Lodge de Dóm Perignon y seguí los pasos de este camino iluminado. La comparsa de informadores accedimos al recinto con una máquina oruga especial para la nieve en un medio de transporte singular que ya predecía que la iniciativa sería poco convencional. En la entrada, arropados por el chef Ramón Freixa nos esperaba una copa de bienvenida y dos aperitivos que iban a marcar el ritmo de la velada: un cálido cocido 2.0 –el caldo con sello de autor- y un ferrero de foie que maridaban a la perfección con el champagne.

En la cita de inauguración, no faltaron dos invitados de excepción: Jon Kortajarena y Miguel Ángel Silvestre que ejercieron de embajadores de esta singular iniciativa, eclipsando a toda la comitiva tras su paso. Por supuesto, ¡no faltó el alud de micros y flashes! La actualidad del corazón marca las agendas de muchos compañeros de la profesión. Para ellos, la expectativa también era elevada: “Después de estos aperitivos seguro que nos aguarda un gran colofón final”, me explicaba Miguel Ángel Silvestre en pequeño comité antes de entrar en el interior del Lodge. “El champagne hay que tomarlo aquí y ahora porque se aprecia mejor el sabor, ¡qué manía con reservarlo para el postre!”, le replicaba animosamente Jon en la misma conversación privada.

Jon Kortajarena: “El champagne hay que tomarlo aquí y ahora porque se aprecia mejor el sabor”.

Arropados por el entusiasmo de experimentar algo auténtico, “divinos y plebeyos” entramos al unisón al interior de la carpa donde había una gran mesa rectangular preparada para complacer a una veintena de comensales. El menú que nos aguardaba lo componían 5 platos – a un precio de 360€ – creados también por Ramón Freixa. Para empezar, crema de calabaza con cítricos y salmón marinado a la flor de hibiscos; y tartar de bogavante con flor de alcachofa caviar cream y pan de especias. Los dos entrantes se maridaban con Dom Pérignon Vintage 2009. En los platos fuertes se sirvió bacalao confitado con crema de guisantes, perlas de butifarra y trufa; y meloso de pato con crema de foie y pétalos de cebollas quemadas regadas con Dom Pérignon Segunda Plenitud 2000: uno de los champagnes más especiales porque sólo se produce en aquellos años cuya calidad merece ser reconocida con una añada. En este caso, la bebida excepcional se ha creado después de un mínimo de 16 años de elaboración por parte del equipo de enología convirtiéndose en una auténtica “reliquia” para el gusto de los expertos. “Tiene su lado romántico porque la firma espera a que se den las mejores circunstancias para fabricar un producto de extrema calidad”, comentaba en off Miguel Ángel Silvestre. Y concluía: “Yo me siento muy halagado de poder estar aquí y ahora viviendo algo único”.

Miguel Ángel Silvestre: “Dom Perígnon tiene su lado romántico porque la firma espera a que se den las mejores circunstancias para fabricar un producto de extrema calidad”

Una explosión de chocolate final, un recital de ópera como hilo musical intermitente y unas cuantas charlas íntimas con algunas copas de más -cortesía de la casa- en medio del paisaje helado añadieron ese colofón final que tanto anhelábamos todos los presentes. Una “noche tántrica” que elevaba los cinco sentidos más allá de lo terrenal.

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