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Les Cols Pavellons

Quien se imagine que Les Cols Pavellons es un hotel de cinco estrellas al uso con todo lujo de comodidades y ornamentos innecesarios que se olvide de la experiencia porque no le gustara, ni entenderá el concepto. El televisor pantalla plana a modo de home cinema en la cama lo podrás encontrar en otros establecimientos que estarán encantados de alojarte. ¿Te apetece salir de la zona de confort?

La experiencia en Les Cols Pavellons tiene que ver con el lujo sensorial y conecta la filosofía oriental con el diseño occidental. Situado en Olot, cerca de la reserva natural volcánica de La Garrotxa, este inusual alojamiento busca sorprender al invitando apelando su instinto. “Creamos una explosión de sensaciones a través de una atmosfera ideal que se mimetiza con el entorno natural”, explica Judit Planella responsable del singular establecimiento. Les Cols cuenta con 5 pabellones de cristal de diseño conceptual, inmortalizados por el reputado estudio <RCR-Arquitectes. Cada cubo, en tonalidades verde, tiene su propio ambiente con un jardín privado que emula un paisaje rural de la comarca, temperatura regulable en el interior y los elementos básicos para el descanso y la higiene personal.

Creamos una explosión de sensaciones a través de una atmosfera ideal que se mimetiza con el entorno natural”

De hecho, el pabellón se divide en dos estancias: en la sala principal se sitúa una cama de matrimonio -sin más ornamentos que las sábanas y los cojines- rodeada de vitrinas con plafones que se pueden ajustar automáticamente para que incida más o menos luz dentro del cubículo. En el otro espacio, se sitúa el aseo con una impresionante bañera a modo de piscina con agua caliente y su ducha anexa con piedrecitas negras en el suelo. Todo rodeado de cristal. Separan los dos ambientes, una puerta corredera y pequeños armarios integrados donde se guardan las pertenencias y algunos servicios básicos. La decoración es sobria de estética zen y la organización de los elementos es muy intuitiva. Diría que hasta un punto austera, pero precisamente está pensada para no desviar la atención hacia el verdadero foco de la experiencia: la intimidad del entorno natural con sus sonidos y sus silencios. Ese es el auténtico reclamo. “En nuestro día a día, vamos tan acelerados que buscamos el descanso, la conexión con el paisaje y queremos aprender a no sentirnos mal por no hacer nada. Simplemente observar y bostezar si hace falta en la más absoluta calma”, detalla Judit.

Aprendemos a no sentirnos mal por no hacer nada. Simplemente observar y bostezar en la más absoluta calma”

Más allá del reposo, la observación y un buen baño entre cristaleras, es imprescindible saborear la cocina local que no deja de ser un reflejo más de la cultura autóctona. Nosotros escogimos la cena dentro del pabellón a la luz de las velas en la más estricta intimidad sin más compañía que nuestros reflejos en los cristales del cubo. Parece mentira cuanto te une a la otra persona cuando estás en un entorno aislado, sin prácticamente distracciones. El ruido deja paso al silencio de la calma para entrar en comunión saboreando cada bocado, hablando de lo realmente transcendente, confesando secretos y riendo en voz baja como niños que no quieren despertar a sus padres, para no molestar en exceso –nunca sabrás si se te oyen o no las personas que comparten sus intimidades en los pabellones anexos-.

El ruido deja paso al silencio de la calma

A la mañana siguiente, recomiendo el desayuno en la zona de picnic, habilitada en la parte posterior a los pabellones. Allí se encuentra el huerto donde cultivan las hortalizas, que luego cocinan, y un pequeño corral con gallinas criadas al aire libre. Al desayuno no le falta ni le sobra nada. Evidentemente todo lo que te sirven proviene de la propia granja o de los alrededores. Una curiosidad: el agua embotellada proviene de la font del Noc, un entorno natural cuya fuente, el establecimiento ha recuperado para abastecer las necesidades de los clientes durante su estancia.

El detalle final: una bolsa de picnic que te acompañará en las rutas a pie

Por último, el detalle final: en Les Cols Pavellons te informan sobre rutas y visitas alternativas por el parque natural de la Garrotxa para que puedas disfrutar del paisaje a pie. Y para que el camino que decidas seguir sea más llevadero, te obsequian con una bolsa de picnic con el queso y el embutido que te ha sobrado del desayuno –personalmente me gusta que se aproveche la comida- y te añaden una ensalada, una pieza de fruta y una botella de vino. Y con este “exclusivo zurrón”, ¡ya puedes andar horas para quemarlo todo!

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