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Entrevista a Beatriz Furest

Beatriz Furest es sinónimo de prudencia, lógica y perseverancia, y así lo traslada en su firma homónima de accesorios fundada en 1996. Vinculada desde su infancia al sector textil por tradición familiar, la diseñadora ha heredado la pasión y el buen ojo por el diseño, la calidad y la artesanía, aprendiendo las técnicas de la confección de forma autodidáctica. Una experiencia que ha trasladado a su marca de bolsos y calzado, que aúna la mejor piel italiana con la esencia contenida del diseño catalán. Parámetros como la racionalidad, la atemporalidad y el estilo clásico de aires renovados, forman parte del ADN de esta firma barcelonesa que seduce más allá de nuestras fronteras…

Empezaste en plena transición del nuevo milenio. Mucho ha cambiado el negocio de la moda desde entonces, ¿qué recuerdas de los orígenes?

Sí, recuerdo que en aquella época no existían prácticamente espacios dedicadas sólo a bolsos, y menos que fueran de autor. Lo más frecuente era encontrarte tiendas de marroquinería con productos que no tenían ese punto de moda que existe ahora, o bien, tiendas de ropa que no tenían desarrollado unos complementos suficientemente potentes para que complementaran las prendas. Ahí es cuando yo encontré mi nicho de mercado para crecer como firma.

¿Por qué te centraste inicialmente en los bolsos y no en otros complementos?

Desde pequeña me han gustado las cosas buenas. Recuerdo que cuando tenía 14 años pedí que me regalaran un collar de perlas.

No es algo habitual…

No, pero sabía lo que quería. En aquella época me fascinaban especialmente las pieles, los detalles y las texturas de los bolsos cuando miraba algunos diseños de Loewe o de Hermès. Eran pieles de lagarto, de serpiente… con una calidad que era inaccesible para una gran mayoría y convertían aquellos bolsos en joyas por su durabilidad y porque tenían algo especial. Y aquello que me atraía entonces, aún me sigue atrayendo.

Los bolsos Beatriz Furest no son inaccesibles…

No, de hecho tengo clientas que me visitan casi cada temporada porque les gusta ver los nuevos modelos. A veces compran y a veces no, pero siempre entran a ver los bolsos. En cierta manera, también les atrae lo que hago. Y, ¿sabes qué es lo más gracioso?

¿Qué?

Que en ocasiones las veo con bolsos de Beatriz Furest de hace quizás diez años y aún los siguen llevando porque les gusta su atemporalidad. Hay quien piense que podría ser perjudicial para el negocio, pero opino todo lo contrario. Me gusta que mis diseños duren, que sean versátiles y que nunca pasen de moda.

Me gusta que mis diseños duren, sean versátiles y no pasen de moda”

¿Qué otros atributos valoran las clientas?

El perfil de mi clienta es una mujer de 40-50 años -aunque también hay chicas de 30- que busca también ese punto diferenciador con accesorios que potencien su look cuotidiano con piezas que tengan ese punto artesanal y singular. Son personas que se sienten jóvenes, que visten sport en su día a día y que en general, no les interesan demasiado los bolsos de las grandes marcas

¿Cómo consigues ese preciado diseño racional? El clásico renovado, vamos…

En general, no me fijo demasiado en las tendencias: están allí y yo estoy aquí. Creo que es más un tema de registros que tengo en la cabeza y me guio por mis inspiraciones, recuerdos o vivencias… Parte de mi creatividad me viene de la infancia precisamente. Eso no quiere decir que no asista a ferias o mire las paletas de colores.

Cada bolso tiene su propio detalle…

Sí, es esa obsesión por el detalle que te comentaba que me viene desde mi infancia. Donde nadie se atrevía, yo me he atrevido. En cada bolso hay algo diferente: una cremallera que resalta, unas tiras que contrastan, un material que sorprende… Siempre he sido muy consciente de cómo hago los bolsos y soy muy crítica con mis creaciones. Luego, quien me pille el rollo se lo comprará. Tampoco pretendo gustar a todo el mundo y ser consciente de ello es clave para mantener el negocio.

No pretendo gustar a todo el mundo y ser consciente de ello ayuda a mantener el negocio”

¿Te consideras una superviviente?

La verdad es que no. La trayectoria en la firma es un camino que vas haciendo poco a poco y lo importante es fijarte en lo que haces, ser crítico contigo mismo y pensar en tus metas. En mi caso, he tenido libertad de movimientos para hacer y deshacer y, en general, he sido prudente. Prefiero ir sobre paso seguro sin dejar de lado la exigencia en el diseño.

¿Esa prudencia también la has aplicado al calzado?

Totalmente. Empezamos haciendo solo un par de modelos y en producciones limitadas para conocer cómo funcionaba. Poco a poco introducimos nuevos zapatos hasta el pasado invierno que ampliamos la selección y presentamos una colección más amplia con la misma esencia de la firma. La propia experiencia te va marcando como tienes que operar y en mi caso, voy afianzando poco a poco lo que me funciona. Sin prisa, pero sin pausa.

¿Cuál es el próximo paso?

Creo que se trataría de recoger todo lo que estamos sembrando y que se convirtiera en más ventas. Aún considero que estamos creciendo y queda recorrido por hacer. Es emocionante cuando aún tienes que dar más de sí…

Hay que ser más crítico y pensar en las metas”

Recientemente has abierto la primera tienda en Madrid… ¿Cómo valoras la experiencia?

Muy positivamente. La tienda en Madrid ha sido un gran paso y hemos abierto un nuevo mercado en una ciudad que estoy segura que va a gustar nuestro look & feel. Luego, a nivel internacional estamos haciendo movimientos que pueden dar frutos. Ahí lo dejo…

¿Y en qué países comercializas? Me dejas ahora con la intriga…

En Italia, Francia y en Japón. Ahora estamos manteniendo contacto con representantes de otros países para abrir mercado y nuevos puntos de venda pero, prefiero ser prudente antes de decirte alguna novedad porque ya sabes que no siempre sale todo lo que te proponen.

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Comentarios (2)

    1. Hola Teresa,

      Los bolsos de Beatriz Furest enganchan temporada tras temporada. 😉

      Gracias por tu comentario!

      Un saludo,

      Maria