Decoración, Un plan para 2

La Vella Farga, el lujo sensual

¿Buscas sorprender a alguien que aprecias? ¿Te apetece encender nuevas pasiones con tu pareja? ¿Anhelas un refugio encantador perdido en la montaña sin renunciar a ningún tipo de comodidades? Si has contestado mentalmente “sí” en alguna de las preguntas, te recomiendo que sigas leyendo este post porque te presento un nuevo espacio rural que cumple con todos los requisitos.

La protagonista vuelve a ser una genuina masía catalana que renace reconvertida en un alojamiento de lujo en un enclave natural que te atrapa al instante. El hotel La Vella Farga me atrapó des del primer minuto. Ubicada en Lladurs, un pueblecito del Solsonès (la comarca de las mil masías) en pleno Pre-Pirineo catalán se alza este alojamiento en medio de un espectacular paraje natural rodeado de bosques de pinos, olivos y tierras de cultivo. En su exterior destaca especialmente una inmensa piscina climatizada con vistas a la finca y a su entorno verde que invita a la contemplación más pausada de la belleza natural.

La Vella Farga es una masía milenaria, construida en el siglo XI, y precisamente esta antigüedad la hace excepcional. Su nombre significa “vieja forja” y viene del antiguo oficio de fundir hierro de los primeros habitantes de la finca. Sobre las mismas tierras y en la antigua edificación de esta masía típica catalana se levanta el nuevo hotel dirigido por los propietarios Martí Angrill Vilana y su mujer Gemma Ribera. Ellos han sido los responsables de reconstruir cuidadosamente el alojamiento respetando la infraestructura antigua y los elementos arquitectónicos tradicionales e incorporar todas las comodidades del siglo XXI, que se reflejan a través de una gran sensibilidad por el diseño y una decoración cuidada al detalle.

Un oasis romántico

Los amantes de la decoración rústica con toques vintage encontrarán en La Vella Farga un espacio en el que deleitarse sensorialmente. Tanto Martí como Gemma son apasionados de los objetos con personalidad y las antigüedades, y en el hotel han creado una harmonía perfecta donde las paredes de piedra y el suelo de madera combinan con el mobiliario cuidadosamente seleccionado con piezas de anticuario como un antiguo armario de 1784, una bañera de mármol de 1.900 o un retablo barroco que preside la cama de una de las habitaciones. El resultado es totalmente estético, sofisticado y cálido a su vez, con detalles que invitan al confort.

“Los amantes de la decoración encuentran en La Vella Farga un espacio en el que deleitarse sensorialmente”

La Vella Farga tiene un total de 13 lujosas habitaciones que son luminosas, cómodas y ofrecen vistas del entorno des de distintas perspectivas. Me gustan todos los detalles que se aprecian. Para empezar, cada estancia lleva el nombre de los antiguos inquilinos de la masía y algunos de sus familiares o trabajadores de la finca. Bajo nombres como “El Bisbe”, “Els Pares”, “La Tieta”, “La Pubilla”… se esconde una habitación con elementos decorativos diferenciales que la hacen única al resto y con una personalidad propia vinculada a su nombre. Yo me hospedé en la habitación de “L’Hereu”. ¡Y qué deciros de ella si ya has visto las fotos! Destaca una cama con barrotes decorada con tejidos suaves y telas ornamentales, un armario del siglo XVIII, un escritorio de madera, un enorme espejo con bordes de madera dorada que separa la cama del baño y una bañera con patas leoninas para complacer todo tipo de fantasías, dando rienda suelta a las más bajas pasiones.

El plus de la Navidad

Os recomiendo visitar La Vella Farga en fiestas navideñas como plan alternativo para aprovechar los festivos o los fines de semana que quedan entre celebraciones. Si os entusiasman los ornamentos, encontraréis un gigantesco árbol de Navidad de 4 metros de altura que da la bienvenida a su acogedor interior. A sus pies, descansan regalos por abrir con grandes lazadas y otros detalles elaborados artesanalmente. En cada esquina también destacan velas, estrellas, guirnaldas, ramas de acebo o flores de pascua que protagonizan la decoración y perfuman a su paso cada estancia.

Y para los más sibaritas, no os olvidéis visitar su restaurante capitaneado por el chef Carles Esquerrer y bajo la dirección gastronómica de David García. Sus puntos fuertes son la cocina de autor con productos de proximidad e ingredientes naturales. Más allá de los menús especiales para fiestas se encuentra una propuesta gastronómica entre semana y un menú de mercado por 25 euros. Si os gustan los ágapes matinales, os recomiendo que no os vayáis de La Vella Farga sin degustar su desayuno a base de zumos detox, embutidos artesanales y repostería casera, entre otras delicatesen. ¡Un “Morning Glory” para las papilas gustativas!

 

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